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  EL ABASTO


En la comarca del Campo de Cartagena, a unos siete kilómetros de Cartagena por la carretera que une a San Javier a Cartagena se encuentra “El Abasto”, está a la orilla de esta carretera a la entrada, en dirección a Cartagena, de un barrio denominado La Aparecida.


En sus inicios, hasta no hace mucho, “El Abasto” era, como su nombre indica, un establecimiento en donde los habitantes de esta comarca se abastecían de todo lo necesario para la casa.

Yo conozco este establecimiento unos 35 años aproximadamente y en esa época ya tenía “solera”, una tienda de toda la vida.

Mis suegros vivían a unos escasos 200 metros de “El Abasto”. Recuerdo que mi suegra hacia la compra todos los días, temprano, iba a comprar el pan, los ingredientes de la comida y las cosas necesarias para la limpieza del hogar. Ella en “El Abasto” era como de la casa.

La magia de este establecimiento comenzaba los viernes. Todos los viernes hacían matanza de cerdo y comenzaba todo el ritual que conlleva. Las morcillas, longanizas, chorizos, sobrasadas, empezaban a circular por el establecimiento con un ritmo frenético, a la vez que el peregrinar de clientes de todas partes de la comarca se intensificaba por momentos,  sábados y domingos eran  una verdadera locura.



El éxito de estaba, por supuesto, en la calidad de los embutidos que realizaban, pero a esto había que añadir que al lado de “El Abasto” existía un horno tradicional de pan, ¡que pan!, y el vino de la tierra, un vino contundente, muy agradable y se puede decir que especialmente hecho para acompañar los embutidos típicos de este lugar.

Recordamos en casa que cuando íbamos a pasar el fin de semana a casa de la “abuela Paca”, cuando despertábamos ya teníamos el almuerzo preparado. La abuela, muy temprano, había ido a “El Abasto” y nos traía morcillas recién hechas, longanizas secas, pan recién hecho, crujiente. No nos podíamos resistir. Cuando íbamos en verano a pasar unos días, seguro que nos traíamos puestos unos kilos de más.
Otra cosa que llamaba su atención era su mobiliario, su decoración, con unas estanterías acristaladas altísimas (siempre que entraba me preguntaba qué pasaría si alguien pedía algún producto de la parte más alta) unas maquinas antiquísimas como molinillos de café enormes, bombas para servir el aceite a granel, balanzas, perolas enormes de bronce y productos que ya no existían en ningún otro comercio.



Esta antigua tienda fue evolucionando, y aunque aún se siguen “abasteciendo” los vecinos y visitantes, hoy en día se ha convertido en un restaurante donde han sabido preservar  aquellos productos artesanales de sus principios. Sus callos, arroz con costillejas, embutidos (secos o a la brasa), guisos de pava, ¡ah! y cuando llueve, migas. Y de postre, arrope.







Un lugar donde aún se puede disfrutar de un almuerzo como los de antes.





Paisajes del Camino


                Este año pasado, durante una semana del mes de Noviembre, por primera vez, realice junto con mi mujer y unos amigos, unas etapas del Camino de Santiago.

                Mis amigos habían iniciado, el año pasado en Francia las primeras etapas del Camino Francés, terminando su andadura en Puente La Reina, en la provincia de Navarra. Este año nos convencieron a mi mujer y a mí a que les acompañáramos en las siguientes etapas.

                Se había previsto, y así se cumplió, iniciar este año el Camino en el punto donde se dejó el año anterior y terminar en Santo Domingo de la Calzada.
                Unos ciento veinte kilómetros recorridos durante cinco días por tierras de Navarra y La Rioja. Cinco días que me impactaron fuertemente por la cantidad emociones que se desarrollaban continuamente. Naturaleza, historia, monumentos, pueblos, ríos, bosques, y siempre el Camino.

                Descubrimos lugares mágicos, Santa María de Eunate, (ya os hablare de este sitio en otro momento), pueblos donde en alguna ocasión me gustaría perderme de este mundo absurdo en el que vivimos, (Mañeru, Villamayor de Monjardin, Torres del Rio), iglesias, puentes, monumentos llenos de historia, y sobre todo el Camino.

                El Camino, siempre rodeado de naturaleza, ríos con aguas limpias, hayedos, pinares, campos de esparragueras, viñedos, campos de olivos, montes, valles, pueblos que atraviesa integrados en su entorno (Puente La Reina, Estella, Cirauqui, Viana, Nájera, Santo Domingo de la Calzada y otros muchos).

                Este reportaje de paisajes, no es sino una muestra infinitamente pequeña de todo lo que vimos y disfrutamos.

                El próximo año, haremos todo lo posible porque así sea, dejaremos La Rioja para adentrarnos en tierras de Burgos. Seguro que nos sorprenderemos con nuevas emociones. Seguro que el Camino, siempre el Camino, nos conducirá a lugares que están más allá de cualquier distancia.




Bodegas de La Rioja




Durante el pasado mes de Noviembre tuve ocasión de visitar la zona de Haro, Labastida, Logroño, Navarrete y otros pueblos. Una comarca que vive por y para el vino.
Cuidan y miman el cultivo de la vid, respetan al máximo las normas de elaboración del vino, desarrollan nuevas tecnologías y conservan las técnicas más ancestrales para producir un vino de la máxima calidad. Se exigen el mayor esfuerzo para preservar su gran tesoro.
Tuve la ocasión de visitar cuatro bodegas. Todas tenían una cosa en común, todas provenían de un clan familiar, gestionadas por descendientes de un fundador que empezó hace muchísimos años la elaboración del vino. A parte de eso, todas eran distintas. Cada una de ellas aplicaba unas técnicas diferentes. Unas incorporaban las más innovadoras tecnologías, con procesos automatizados, modernas bodegas. Otras conservan las técnicas más tradicionales, con bodegas de cientos de años.
En cada una de ellas explicaban la elaboración del vino de una forma distinta, con matices de los que se sentían orgullosos y en los que basaban la diferenciación de los demás.

Esta competencia hace preservar la máxima calidad de su producto para que todos disfrutemos de él.








La huerta de mi amigo Jose,  de la Daya
   






Esta es la huerta de mi amigo Jose, en ella cultiva numerosos productos de nuestra huerta. En ella tiene hortalizas como coliflores, lombardas, alcachofas, habas, cardos, camarrojas, escarolas, lechugas, y pronto tendremos cebollas.
 
Hemos probado casi todos estos productos (las habas empezarán la próxima semana) y están riquísimos. Jose los cultiva con todo cariño con sus propias manos utilizando solo productos naturales.
Jose  también tiene unos pocos animales, patos, palomas francesas, titas y, su última adquisición, este par de ocas que aquí os enseño.
Jose está intentando superar un cáncer y el cultivo de esta huerta es su particular terapia para superar los muchísimos momentos difíciles que sufre a diario. Le cuesta mucho trabajar, pero le compensa.  
Se siente orgulloso enseñando su huerta a los amigos y ofreciéndonos los productos que cultiva.
Compartir estas fotos es mi pequeño homenaje a su lucha.


Alcachofas

Camarrojas


 

Coles




Habas



Lombarda


 


Ocas






"EL MERCAO"


Los sábados, en Almoradí (Alicante), se celebra desde hace muchísimos años un mercado tradicional. Las calles colindantes a la plaza de la Constitución se llenan de puestos de todo tipo de mercancías.Todas las semanas voy a comprar la fruta, hortalizas y verduras a este mercado ya que puedes encontrar, la mejor calidad y variedad.